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(vía listo)
Granja de cría y engorde de piñatas.
Jamás entenderé por qué se les cuelga y se les da de palos hasta que se abren en canal derramando sus tripas… Con lo dulces que son.
La fábula de la ballena a la que le crecieron piernas. Está clara la moraleja, ¿no?
(vía alchemistdreamer)
(vía miniyo)
Van a cambiar la canción de “Hay un amigo en mí” por la de “Hay 577 amigos en tu Facebook”.
(vía alchemistdreamer)
(vía awesomephilia)
Se ve que esas baldosas están baratas, porque hay sitios en los que son calles peatonales enteras.
Hablo desde la experiencia cuando digo que, a veces, es duro ser una cabeza flotante de lobo decapitado…
(vía charlie815)
(vía gamefreaksnz)
Opciones que tienes:
- Pausar la canción, quitarte los cascos y levantarte. Esperar a que termine la canción, quitarte los cascos y levantarte. Quitarte los cascos, levantarte y volver a poner la canción desde el principio cuando vuelvas.
Opciones que llevas a cabo:
- Nada de lo anterior.
(vía awesomephilia)
Me tengo que poner serio con este tema:
“Vamos a ver, aquí todos somos algo racistas. No es fácil admitirlo, pero es verdad… mirad a vuestro alrededor y veréis que ser un poquitín racista es normal, vamos, que no es ningún crimen contra la humanidad…
Fijáos, fijáos y comprobaréis que el color no nos da igual a nadie. Es duro de asumir, es duro de afrontar… peeeero todos prejuzgamos y ya está.
A ver, que no son grandes prejuicios como a quién contratarías o cosas así… son… pequeños juicios… Sí, pequeños juicios como por qué los empleados de los chinos no aprenden de una puta vez a hablar nuestro idioma.
Además, los chistes estereotipados y llenos de tópicos tienen gracia por la sencilla razón de que dicen la verdad.
Si todos admitéramos que somos racistas y aceptáramos que está mal, porque sabemos que está mal, el mundo cambiaría a mejor. Fijo.
Una sabia mujer japonesa dijo: “Yo no tengo problema en admitir que soy racista. Los judíos tienen la pasta y los blancos son los que mandan y los taxistas indios que me paranno se lavan…” y un negro que pasaba por allí le contestó: “¡A mí ni siquiera me paran los taxis!”
Y ya está.
Todos somos algo racistas pero, eso sí, sin mala fe. Ya es la hora de admitir que todos somos racistas, así que, vamos a dejarnos de fingir para hacer un mundo más feliz.”
Cosas que aprendí cuando estuve viviendo en Avenue Q… :D
(vía mequeme)
