Anónimo asked: ¿Por qué tu "mascota" es un pelícano? ¿Te gustan mucho los pelícanos? ¿Tú eres un pelícano? ¿Un pelícano te amenazó con matar a toda tu familia si no le ponías en tu web?

Yo soy un pelícano, amigo Anon.

Una foto mía reciente pa tu body:

Y, por si no lo sabías, los pelícanos son los perretes del aire :D

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La palabra “bebida” viene del latín “bebitum-bebiti”, una palabra neutra de la tercera declinación que, literalmente, significa “arrancar la cabeza de un bebé y beberse su sangre”. Se utilizaba en libaciones -y esas idas de olla que tenían las culturas clásicas- en honor a Saturno. De hecho, el cuadro de Goya de “Saturno devorando a su hijo” viene de ahí.
A lo que voy, “bebitum” poco a poco fue adquiriendo caracter de acción, esto es, fue pasando de ser un sustantivo neutro a ser un verbo que expresaba que se tenía la intención de hacer la libación con el consiguiente rito de beberse la sangre de un bebé tras arrancarle la cabeza. De “bebitum” pasó a “bebere” en su forma infinitiva.
Luego ya, por la extensión del Imperio Romano y el contacto con otras lenguas (especialmente las germanas) empezó a utilizarse como sinónimo de “querer beber” o “tener la intención de beber” alejándose así del sentido original. Incluso en el castellano antiguo teníamos nuestra propia forma de esa palabra, que a su vez se vió influenciada por la conquista musulmana.
Tanto batiburrillo, añadido a los caprichos de la lengua, dió lugar a lo que todos sabemos, que a base de utilizar una palabra como le sale a cada uno de las pelotas, se va generalizando un uso incorrecto hasta el punto de que se vuelve correcto (que es lo que va a pasar con la palabra “bizarro”, por ejemplo).
En resumen: La palabra original ha derivado hasta el punto de que utilizamos el participio del verbo que expresa la acción del sustantivo para referirnos a ese sustantivo antes de pasar a verbo y por ende, acabar en participio.

La palabra “bebida” viene del latín “bebitum-bebiti”, una palabra neutra de la tercera declinación que, literalmente, significa “arrancar la cabeza de un bebé y beberse su sangre”. Se utilizaba en libaciones -y esas idas de olla que tenían las culturas clásicas- en honor a Saturno. De hecho, el cuadro de Goya de “Saturno devorando a su hijo” viene de ahí.

A lo que voy, “bebitum” poco a poco fue adquiriendo caracter de acción, esto es, fue pasando de ser un sustantivo neutro a ser un verbo que expresaba que se tenía la intención de hacer la libación con el consiguiente rito de beberse la sangre de un bebé tras arrancarle la cabeza. De “bebitum” pasó a “bebere” en su forma infinitiva.

Luego ya, por la extensión del Imperio Romano y el contacto con otras lenguas (especialmente las germanas) empezó a utilizarse como sinónimo de “querer beber” o “tener la intención de beber” alejándose así del sentido original. Incluso en el castellano antiguo teníamos nuestra propia forma de esa palabra, que a su vez se vió influenciada por la conquista musulmana.

Tanto batiburrillo, añadido a los caprichos de la lengua, dió lugar a lo que todos sabemos, que a base de utilizar una palabra como le sale a cada uno de las pelotas, se va generalizando un uso incorrecto hasta el punto de que se vuelve correcto (que es lo que va a pasar con la palabra “bizarro”, por ejemplo).

En resumen: La palabra original ha derivado hasta el punto de que utilizamos el participio del verbo que expresa la acción del sustantivo para referirnos a ese sustantivo antes de pasar a verbo y por ende, acabar en participio.

(vía lapizarra)

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